¡Miren! Su casa se les deja abandonada a ustedes (Mat. 23:38).

Roma desempeñó un papel clave en el cumplimiento de la profecía deGénesis 3:15. Satanás se valió de los dirigentes romanos para herir temporalmente “en el talón” a la descendencia. ¿De qué forma? Haciendo que condenaran y ejecutaran a Jesús bajo una acusación falsa de sedición (Mat. 27:26). Pero aquella herida no tardó en sanar, pues Jehová resucitó a Jesús. Los líderes religiosos de Israel se aliaron con Roma para atacar a Jesús, y la mayor parte de la nación también lo rechazó (Hech. 2:22, 23). Por esa razón, Jehová repudió a Israel. En su lugar eligió a una nación espiritual, “el Israel de Dios” (Gál. 3:26-29; 6:16). Esta es la congregación de cristianos ungidos, tanto judíos como gentiles (Efes. 2:11-18). Después de la resurrección de Jesús, la descendencia de la serpiente siguió hostigando a la descendencia de la mujer, pues trató de acabar con su parte secundaria, la congregación cristiana. w1215/6 1:17, 18

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