Envía tu luz y tu verdad. Que estas mismas me guíen.
Que me traigan a tu santa montaña (Sal. 43:3).

Dios quiere que su pueblo utilice su nombre y, por eso, lo ha preservado en su Palabra, la Biblia. La primera vez que se menciona ese nombre en las Escrituras es en la “historia de los cielos y la tierra” (Gén. 2:4). Después fue grabado milagrosamente varias veces sobre las tablas de piedra que contenían los Diez Mandamientos. De hecho, el primero comienza así: “Yo soy Jehová tu Dios” (Éx. 20:1-17). El Señor Soberano Jehová ha conservado su Palabra y su nombre pese a todos los esfuerzos del Diablo por destruirlos (Sal. 73:28). En su Palabra, Jehová también ha conservado la verdad. Y nos alegramos de seguir la senda que Dios ha iluminado con la verdad bíblica. Aunque la humanidad camina a oscuras en un laberinto de doctrinas falsas, nosotros tenemos luz espiritual (1 Juan 1:6, 7). w13 15/2 1:2, 3

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