Anhelo verlos, para impartirles algún don espiritual a fin de que se les
haga firmes(Rom. 1:11).

¿De qué importante manera pueden los superintendentes de la congregación demostrar interés por los hermanos y aumentar su gozo? Tomando la iniciativa para dar ánimo a quienes lo necesitan (Hech. 20:28). Cuando lo hacen, imitan a los pastores espirituales de la antigüedad. Fíjese, por ejemplo, en lo que hizo el fiel superintendente Nehemías cuando se dio cuenta de que la fe de algunos de sus hermanos judíos se había debilitado. La Palabra de Dios dice que se levantó y comenzó a animarlos (Neh. 4:14). Los ancianos de nuestros días hacen lo mismo: se levantan —es decir, dan el primer paso— para fortalecer la fe de sus hermanos. Por eso los visitan en sus hogares, si las circunstancias lo permiten, con la intención de “impartirles algún don espiritual”. w13 15/1 5:10