La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más

y más clara hasta que el día queda firmemente establecido (Prov. 4:18).

En la historia moderna de los siervos de Jehová ha habido asambleas marcadas por avances históricos en la obra teocrática o en la comprensión de las Escrituras. La primera gran asamblea de los Estudiantes de la Biblia tras la Primera Guerra Mundial se celebró en 1919 en Cedar Point (Ohio, Estados Unidos). Asistieron unas siete mil personas, y en ella se dio inicio a una campaña mundial de predicación. En 1922, durante una asamblea de nueve días en ese mismo lugar, Joseph F. Rutherford le dio un enorme impulso a dicha campaña al dirigirse a su atento auditorio con estas palabras: “El mundo tiene que saber que Jehová es Dios y que Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores. […] Por lo tanto, anuncien, anuncien, anuncien al Rey y su reino”. Tanto los presentes como los demás siervos de Dios de todo el mundo aceptaron con gozo aquella invitación. w12 15/9 5:6