¿Ha temido Job a Dios por nada? (Job 1:9.)

Si nos enteramos de que cierto hermano está esforzándose por alcanzar algún puesto de responsabilidad, ¿damos por sentado que actúa de buena fe, o sospechamos que lo mueve el egoísmo? Si tendemos a desconfiar de los demás, nos convendría recordar que Satanás también puso en tela de juicio las intenciones del fiel Job (Job 1:10, 11). En lugar de ser tan malpensados, tenemos que determinar por qué criticamos a nuestro hermano. ¿De verdad nos ha dado motivos para dudar de él? ¿O será que nuestro corazón se ha contagiado de la falta de amor que abunda en estos últimos días? (2 Tim. 3:1-4.) Otro motivo por el que tal vez critiquemos a otros sea que busquemos que se reconozcan nuestros méritos o pretendamos estar por encima de los demás, aunque para ello tengamos que rebajarlos. O quizás estemos buscando una forma de justificar nuestra falta de esfuerzo. Si lo que nos mueve es el orgullo, la envidia o la inseguridad, las consecuencias serán desoladoras. w12 15/8 3:5, 6