No estoy solo, porque el Padre está conmigo (Juan 16:32).

Jesús avisó a sus discípulos que durante su presencia se producirían problemas, pero luego les dijo: “No se aterroricen” (Luc. 21:9). En efecto, con él como Rey y con el Creador del universo a nuestro lado, tenemos motivos de sobra para ser valientes. Muchos siervos de Dios expresaron su inquebrantable confianza en él. Por ejemplo, David afirmó: “Jehová es mi fuerza y mi escudo. En él ha confiado mi corazón, y se me ha ayudado, de modo que mi corazón se alboroza” (Sal. 28:7). Pablo declaró: “En todas estas cosas estamos saliendo completamente victoriosos mediante el que nos amó” (Rom. 8:37). Las palabras de estos siervos de Dios evidencian que confiaban por completo en Jehová. Si imitamos su actitud, tendremos valor para hacer frente a cualquier problema (Sal. 46:1-3). w12 15/10 1:14, 15