Te conozco por nombre (Éx. 33:17).

Muchos cristianos dicen que se sienten más contentos cuando los ancianos se interesan sinceramente por ellos. Una forma en la que los superintendentes muestran interés por los demás es imitando a David, a Elihú y al propio Jesús (2 Sam. 9:6; Job 33:1; Luc. 19:5). Los tres llamaron a los demás por su nombre. Para Pablo también era importante recordar y utilizar los nombres de sus hermanos. Al final de su carta a los cristianos de Roma, saluda a más de veinticinco hermanos y hermanas a los que menciona por nombre (Rom. 16:3-15). A algunos ancianos les cuesta mucho recordar los nombres de los miembros de su congregación. Pero cuando se esfuerzan, es como si le dijeran a cada hermano: “Tú eres importante para mí”. Los ancianos contribuyen mucho al gozo de sus hermanos cuando recuerdan sus nombres al asignar los comentarios en el Estudio de La Atalaya o en cualquier otra reunión (compare con Juan 10:3). w13 15/1 5:6, 7

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