Tú, oh Jehová, eres bueno y estás listo para perdonar (Sal. 86:5).

Cuando un familiar nuestro abandona a Jehová y es expulsado, es normal sentirse profundamente apenado. Pero si usted se enoja con Jehová, estará escogiendo un camino que lo alejará de él. Lo que su familiar necesita ver es que usted apoya a Dios por encima de todo, incluidos los lazos de sangre. Así que para sobrellevar la situación, cuide su espiritualidad y no se aísle de sus fieles hermanos de la congregación (Prov. 18:1). Ábrale su corazón a Jehová (Sal. 62:7, 8). No busque excusas para mantenerse en contacto con un expulsado, por ejemplo mediante correo electrónico, teléfono o mensajes de texto (1 Cor. 5:11). Concéntrese en las actividades espirituales (1 Cor. 15:58). Claro, no hay nada de malo en tener la esperanza de que su hijo regrese algún día a Jehová. w13 15/1 2:16, 19, 20