¿Qué es el hombre mortal para que lo tengas presente[?] (Sal. 8:4.)

¿Verdad que parece increíble que Dios se interese tanto por insignificantes seres humanos? Esa misma fue la cuestión que se planteó David, quien le dijo a Jehová las palabras del texto de hoy. Es posible que al hacer esta pregunta pensara en su propia experiencia. Siendo el hijo menor de Jesé, Jehová lo había considerado “un hombre agradable a su corazón” y lo había apartado “de seguir al rebaño” para que fuera “caudillo sobre [su] pueblo Israel” (1 Sam. 13:14; 2 Sam. 7:8). ¡Cómo debe de haberse sentido David al ver que el Creador del universo se fijaba en las meditaciones de un simple pastorcito como él! Pues el mismo asombro nos produce ver el gran interés que Jehová siente hoy por nosotros. Él se vale de la religión verdadera para reunir a quienes llama “las cosas deseables de todas las naciones” y está ayudando a esas personas a mantenerse fieles en su servicio (Ageo 2:7). w12 15/4 5:3, 4

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