Congrega al pueblo (Deut. 31:12).

Desde hace muchos años, las asambleas de distrito e internacionales forman parte de la historia moderna de los testigos de Jehová. Miles de años atrás, el pueblo de Dios también celebraba asambleas santas. La asamblea que tuvo lugar al pie del monte Sinaí fue, que se sepa, la primera en la que el pueblo de Dios se congregó para recibir la enseñanza divina. En aquella emocionante e inolvidable ocasión, Jehová les dio su Ley a los israelitas en medio de una imponente demostración de poder (Éx. 19:2-9, 16-19; 20:18; Deut. 4:9, 10). Aquel suceso fue clave en la relación que Dios tuvo con Israel a partir de entonces. No mucho después, Jehová estableció un sistema para convocar a su pueblo: le ordenó a Moisés que fabricara dos trompetas de plata que se usarían para que “la entera asamblea” se congregara “a la entrada de la tienda de reunión” (Núm. 10:1-4). ¡Qué emoción sentiría aquella multitud de fieles! w12 15/9 5:1-3