Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón (Prov. 4:23).

En la Biblia se utiliza la palabra corazón para referirse a la persona que somos por dentro, lo cual abarca nuestra forma de ser, así como nuestros deseos, pensamientos, actitudes, habilidades, motivos y metas (Deut. 15:7; Prov. 16:9; Hech. 2:26). Una obra de consulta describe el corazón figurado como “la esencia del hombre interior”. No obstante, a veces el sentido del término es más limitado. Por ejemplo, Jesús declaró: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente” (Mat. 22:37). En este caso, el sentido de “corazón” se concreta a los sentimientos, emociones y deseos de la persona. Al mencionar específicamente el corazón, el alma y la mente, Jesús estaba enfatizando que el amor que sentimos por Dios no solo debe reflejarse en nuestros sentimientos, sino también en la forma en que utilizamos nuestra vida y ocupamos nuestra mente (Juan 17:3; Efes. 6:6). Sin embargo, cuando la palabra corazón aparece sola, se refiere a toda la persona interior. w12 15/4 3:2, 4