Donde está tu tesoro, allí también estará tu corazón (Mat. 6:21).

Para algunos, los “tesoros sobre la tierra” pudieran ser el prestigio, la fama o el poder. Jesús transmitió una idea parecida a la que expresó Salomón en el libro de Eclesiastés: los tesoros de este mundo no son duraderos. Como usted posiblemente haya visto, todos ellos son temporales y pueden perderse con facilidad. El profesor Frederick D. Bruner escribió: “Bien sabemos que la fama va y viene. El héroe de hoy será historia mañana. El negocio del año se declara en quiebra el año que viene. […] Jesús ama a los seres humanos, y por eso los exhorta a ahorrarse la inevitable frustración que produce la gloria efímera. No quiere que sus discípulos terminen decepcionados. ‘Todos los días, el mundo derriba a alguien que está sentado en su cima’”. Aunque la mayoría de la gente estaría de acuerdo con esas palabras, ¿cuántos están dispuestos a cambiar su visión de la vida? ¿Lo hará usted? w12 15/12 1:13, 14

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