Acumulen para tesoros en el cielo, donde ni polilla ni moho consumen, y donde ladrones no entran por fuerza y hurtan (Mat. 6:20).

En los últimos años, varios países han sufrido desastres muy graves. Los cristianos que viven allí han manifestado un aguante admirable y han seguido adelante sirviendo a Jehová. En septiembre de 2009, las lluvias torrenciales inundaron más del 80% de Manila, la capital de Filipinas. Cierto hombre adinerado que perdió mucho en el desastre dijo: “Las inundaciones nos han puesto a todos al mismo nivel; ricos y pobres estamos padeciendo los mismos problemas”. Quienes dedican la vida a conseguir cosas materiales —que tan rápido se esfuman— suelen acabar desilusionados. Es mucho mejor centrarnos en cuidar nuestra relación con Jehová, una posesión que no se ve afectada por nada de lo que suceda a nuestro alrededor (Heb. 13:5, 6). w12 15/10 1:12, 13

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