Llamaré contra [Gog] por toda mi región montañosa una espadaes la expresión del Señor Soberano Jehová. Contra su propio hermano la espada de cada uno llegará a estar (Ezeq. 38:21).

Presas del pánico, los combatientes del bando de Satanás se sumirán en el caos y volverán sus armas unos contra otros. Y el Diablo tampoco escapará, pues Jehová asegura: “Fuego y azufre haré llover sobre él y sobre sus partidas y sobre los muchos pueblos que estarán con él” (Ezeq. 38:22). ¿Cuál será el desenlace de esta intervención divina? Las naciones se verán obligadas a reconocer que quien causa su aplastante derrota es Jehová mismo. Igual que los soldados egipcios que persiguieron a los israelitas en el mar Rojo, los ejércitos controlados por Satanás quizá exclamen desesperados: “Jehová ciertamente pelea por ellos” (Éx. 14:25). En efecto, las naciones sabrán quién es Jehová (Ezeq. 38:23). w12 15/9 1:11, 12

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