La esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo (Efes. 5:33).

La esposa que se deja guiar por la Palabra y el espíritu santo de Dios puede contribuir mucho a que su hogar sea un refugio de paz y felicidad. Es natural que un esposo que teme a Dios ame a su esposa y la proteja física y espiritualmente. Por su parte, ella quiere sentirse amada, así que cultiva cualidades que aviven el amor que su esposo le tiene. Proverbios 14:1 señala: “La mujer verdaderamente sabia ha edificado su casa, pero la tonta la demuele con sus propias manos”. Una esposa sabia y buena hace una gran aportación al éxito y la felicidad de su familia, y también demuestra que de verdad valora el don divino del matrimonio. Los cónyuges demuestran gratitud por el don divino del matrimonio cuando se tratan como Jesús trata a la congregación (Efes. 5:22-25). Y las bendiciones que reciben son muchísimas cuando se aman profundamente y nunca dejan que su matrimonio se eche a perder por el orgullo o por comportamientos poco cristianos como la infantil táctica de no dirigirse la palabra. w12 15/5 1:12, 14, 15