El entrenamiento corporal es provechoso para poco (1 Tim. 4:8).

La Biblia no nos condena al aburrimiento ni dice que divertirse sea una pérdida de tiempo. Afirma que hay “tiempo de reír” y “tiempo de dar saltos”, y recomienda descansar lo suficiente (Ecl. 3:4; 4:6). Pero si no tenemos cuidado, las diversiones podrían alejarnos de Jehová. Para que eso no nos ocurra, hay dos aspectos que debemos tener en cuenta: el tipo de diversiones que elegimos y el tiempo que les dedicamos. Hay que admitir que gran parte del entretenimiento disponible en la actualidad promueve cosas que Dios odia, como la violencia, el ocultismo o las relaciones sexuales inmorales. Por lo tanto, evaluemos con detenimiento el tipo de diversiones que preferimos y cómo influyen en nosotros. ¿Y qué hay del tiempo? ¿Dedicamos tanto tiempo a entretenernos que nos queda poco para participar en las actividades espirituales, como la predicación o las reuniones? (Filip. 1:10, 11.) w13 15/1 2:11-13

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