Jehová es mi luz y mi salvación (Sal. 27:1).

La metáfora “Jehová es mi luz” destaca el hecho de que él nos libera de la ignorancia y la oscuridad espirituales. En sentido literal, una luz puede revelar algún peligro u obstáculo que haya en nuestro camino. Sin embargo, no lo elimina, así que hemos de actuar en consonancia con lo que vemos. De igual modo, Jehová nos revela el significado básico de los sucesos mundiales, nos advierte de los peligros de este sistema de cosas y nos da principios bíblicos que siempre funcionan, pero debemos aplicar lo que aprendemos. De esa forma actuaremos con verdadera sabiduría, tal como el salmista que escribió: “Tu mandamiento me hace más sabio que mis enemigos […]. He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros” (Sal. 119:98, 99, 130). A juzgar por lo que leemos en Salmo 27:1, David debía de estar recordando que Jehová lo había salvado en ocasiones anteriores (1 Sam. 17:37, 49, 50; 18:11, 12; 19:10). Durante “la gran tribulación” que se aproxima, Jehová también protegerá a sus siervos, de manera que será para ellos lo que fue para David: su salvación (Rev. 7:14; 2 Ped. 2:9). w12 15/7 3:3, 4

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