Nadie conoce quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo esté

dispuesto a revelarlo (Luc. 10:22).

Jesús reveló a sus discípulos la personalidad de su Padre con sus hechos. Por eso, cuando Felipe le pidió que les mostrara al Padre, él pudo responderle: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre también” (Juan 14:8, 9). Cuando un hombre “lleno de lepra” le suplicó que lo curara, él lo tocó y le dijo: “Quiero. Sé limpio”. No hay duda de que aquel leproso vio la mano de Jehová en lo que Jesús hizo (Luc. 5:12, 13). Y con motivo de la muerte de Lázaro, los discípulos vieron reflejada la compasión del Padre cuando Jesús “gimió en el espíritu y se perturbó; y […] cedió a las lágrimas”. Aunque sabía que iba a resucitarlo, lo conmovió el dolor de los familiares y amigos del difunto (Juan 11:32-35, 40-43). w12 15/4 1:10

Lectura bíblica para la Conmemoración:  Juan 12:12-19; Marcos 11:1-11  (9 de nisán durante el día)

Juan 12:12-19

Al día siguiente la gran muchedumbre que había venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, 13 tomaron ramas de palmeras+ y salieron a su encuentro. Y se pusieron a gritar:+ “¡Salva, te rogamos!*+ ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová,*+ sí, el rey+ de Israel!”. 14 Pero Jesús, habiendo hallado un asnillo,+ se sentó sobre él, así como está escrito: 15 “No temas, hija de Sión. ¡Mira! Tu rey viene,+ sentado sobre un pollino de asna”.+ 16  Al principio sus discípulos no se fijaron en estas cosas,+pero cuando Jesús fue glorificado,+ entonces recordaron que estas cosas estaban escritas respecto a él, y que le habían hecho estas cosas.+

17 En efecto, la muchedumbre que estaba con él cuando él llamó a Lázaro+ de la tumba conmemorativa y lo levantó de entre los muertos siguió dando testimonio.+ 18 A causa de esto también salió a su encuentro la muchedumbre, porque oyeron que había ejecutado esta señal.+ 19 Por lo tanto, los fariseos+ dijeron entre sí: “Observan que ustedes no logran absolutamente nada. ¡Miren! El mundo se ha ido tras él”.+

Marcos 11:1-11

Ahora bien, cuando se acercaban a Jerusalén, a Betfagué y a Betania,+ al monte de los Olivos, él despachó a dos de sus discípulos+ y les dijo: “Vayan a la aldea que está a su vista, y luego que entren en ella hallarán un pollino atado, sobre el cual ninguno de la humanidad se ha sentado aún; desátenlo y tráiganlo.+ Y si alguien les dice: ‘¿Por qué están haciendo esto?’, digan: ‘El Señor lo necesita, y en seguida lo enviará de vuelta acá’”.+ De modo que se fueron y hallaron el pollino atado junto a la puerta, afuera en la calle secundaria, y lo desataron.+ Pero algunos de los que estaban de pie allí se pusieron a decirles: “¿Qué están haciendo, desatando el pollino?”.+ Ellos dijeron a estos así como Jesús había dicho; y ellos los dejaron ir.+

Y llevaron el pollino+ a Jesús, y pusieron sus prendas de vestir exteriores sobre [el pollino], y [Jesús] se sentó en él.+ También, muchos tendieron sus prendas de vestir exteriores+ en el camino, pero otros cortaron follaje+ de los campos.+ Y los que iban delante y los que venían detrás clamaban: “¡Salva, rogamos!*+ ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová!*+ 10 ¡Bendito es el reino venidero de nuestro padre David!*+¡Salva, rogamos, en las alturas!”.* 11 Y él entró en Jerusalén, en el templo; y miró todas las cosas alrededor, y, como la hora era ya avanzada, salió para Betania con los doce.+

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