De seguro subirás contra mi pueblo Israel (Ezeq. 38:16).

Los siervos de Dios no vivimos aterrorizados por ese futuro ataque. Lo que más nos preocupa no es nuestra salvación, sino la santificación del nombre de Jehová y la vindicación de su soberanía. Él mismo declaró en más de sesenta ocasiones: “Tendrán que saber que yo soy Jehová” (Ezeq. 6:7; nota). Por consiguiente, ansiamos que se cumpla este sobresaliente aspecto de las profecías de Ezequiel y, al mismo tiempo, confiamos en que “Jehová sabe librar de la prueba a personas de devoción piadosa” (2 Ped. 2:9). Mientras, es preciso que aprovechemos toda oportunidad de fortalecer nuestra fe para poder ser íntegros a Jehová venga lo que venga. Entonces, ¿qué debemos hacer? Orar, estudiar la Palabra de Dios, reflexionar en ella y difundir el mensaje del Reino. Así, nuestra esperanza de vida eterna se mantendrá firme como un ancla (Heb. 6:19; Sal. 25:21). w12 15/9 1:8, 9

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