Felices son los ojos que contemplan las cosas que ustedes contemplan (Luc.10:23).

En abril de 1881, La Atalaya hizo un llamado para contar con 1.000 predicadores. Ese llamado mostró que los Estudiantes de la Biblia comprendían que una parte esencial de la labor de los cristianos verdaderos es predicar las buenas nuevas. Pero la solicitud de 1.000 predicadores a tiempo completo fue muy optimista, ya que en ese entonces solo asistían unos pocos cientos a las reuniones. Sin embargo, tras leer un tratado o una revista, muchos reconocieron el sonido de la verdad y aceptaron gustosos la invitación. Por ejemplo, después de examinar un ejemplar de lo que hoy es La Atalaya y un folleto publicado por los Estudiantes de la Biblia, un lector de Londres escribió en 1882: “Sírvanse darme instrucciones sobre cómo y qué predicar para efectuar la obra bendita que Dios desea que se haga”. En 1885 había unos 300 Estudiantes de la Biblia que eran colportores (o repartidores, como más tarde se los conoció en español). Estos ministros de tiempo completo tenían el mismo objetivo que nosotros, el de hacer discípulos de Jesucristo. w12 15/8 1:8-11