Hijo mío, conoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón completo(1 Crón. 28:9).

A menudo, la Biblia se refiere en sentido figurado a determinadas partes del cuerpo. Por ejemplo, el patriarca Job declaró: “No hay violencia sobre laspalmas de mis manos”. El rey Salomón escribió: “Un informe que es bueno engorda los huesos”. A Ezequiel, Jehová le avisó: “Más dura que el pedernal, he hecho tu frente”. Y al apóstol Pablo se le dijo: “Presentas algunas cosas que son extrañas a nuestros oídos” (Job 16:17; Prov. 15:30; Ezeq. 3:9; Hech. 17:20). Ahora bien, hay una parte del cuerpo que las Escrituras mencionan con mucha más frecuencia: el corazón. Ana, fiel sierva de Dios, utilizó esta figura retórica cuando clamó en oración: “Mi corazón sí se alboroza en Jehová” (1 Sam. 2:1). En efecto, la palabra corazón aparece unas mil veces en la Biblia, y casi siempre se utiliza en sentido figurado. Comprender lo que el corazón representa es de suma importancia para nosotros, pues la Palabra de Dios señala que debemos salvaguardarlo, es decir, protegerlo (Prov. 4:23).w12 15/4 3:1, 2

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