¡Miren! Su casa se les deja abandonada a ustedes (Mat. 23:38).

Jehová dejó de aceptar los sacrificios animales después que envió a Jesús a la Tierra y este ofreció su vida como un único sacrificio perfecto para rescatar a la humanidad (1 Juan 4:9, 10). Jesús reflejó los sentimientos de su Padre con estas conmovedoras palabras: “Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella…, ¡cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne sus pollitos debajo de sus alas! Pero ustedes no lo quisieron” (Mat. 23:37). Por consiguiente, aquella nación pecadora e impenitente fue sustituida por el Israel espiritual (Mat. 21:43; Gál. 6:16). Pero ¿y los descendientes del Israel literal? A nivel individual se les invita a recibir el perdón y la misericordia de Jehová ejerciendo fe en él y en el sacrificio de Jesucristo. Esa oportunidad también se extenderá a quienes murieron sin arrepentirse de sus pecados pero resuciten en una Tierra limpia de toda maldad (Juan 5:28, 29; Hech. 24:15). w12 15/11 4:16