Aunque contra mí se levante guerra, aun entonces estaré confiando (Sal. 27:3).

¿Por qué está prosperando nuestra obra de predicación a pesar de que las condiciones mundiales van de mal en peor? ¿Por qué le dedicamos con gusto nuestro tiempo y energías en esta era de reveses económicos? ¿Cómo podemos seguir adelante con valor cuando tantas personas le tienen miedo al futuro? La canción inspirada del rey David que se halla en el Salmo 27 contesta estas preguntas. David comienza este salmo con las siguientes palabras: “Jehová es mi luz y mi salvación. ¿De quién he de temer? Jehová es la plaza fuerte de mi vida. ¿De quién he de sentir pavor?” (Sal. 27:1). El temor puede tener un efecto debilitante, pero el pavor es un miedo aún más intenso. Sin embargo, quien teme a Jehová no tiene por qué sentir ningún terror (1 Ped. 3:14). Todo el que hace de ´el su plaza fuerte “ residirá en seguridad y estará libre del disturbio que se debe al pavor de la calamidad” (Prov. 1:33; 3:25). w12 15/7 3:1, 2