Hay siete reyes: cinco han caído, uno es, el otro todavía no ha llegado (Rev. 17:10).

La primera cabeza de la bestia mencionada en Revelación 17:3 representa a Egipto. ¿Por qué? Porque fue la primera gran potencia que trató con hostilidad al pueblo de Dios. Su ataque comenzó cuando los descendientes de Abrahán —de entre quienes saldría la prometida descendencia de la mujer— se hicieron muy numerosos en aquel país. A fin de impedir que llegara la descendencia, Satanás intentó exterminar al pueblo de Dios. ¿Cómo lo hizo? Haciendo que el faraón ejecutara a todos los niños varones de Israel. Pero Jehová frustró su ataque y liberó de Egipto a sus siervos (Éx. 1:15-20; 14:13). La segunda cabeza de la bestia representa a Asiria, un poderoso reino que también trató de aniquilar al pueblo de Dios cuando atacó Jerusalén. Es posible que la intención de Satanás fuera eliminar el linaje real del que vendría Jesús. Pero Jehová salvó a sus siervos fieles enviando un ángel a destruir a los invasores (2 Rey. 19:32-35; Is. 10:5, 6, 12-15). w12 15/6 1:6-8