Háganse imitadores de Dios (Efes. 5:1).

Una forma de imitar a Jehová es adoptar sus puntos de vista. Jehová odia el pecado, y lo mismo debe decirse de nosotros. Por tanto, en lugar de ver cuánto podemos acercarnos a un pecado sin cometerlo, tenemos que poner tierra de por medio. Por ejemplo, un pecado del que debemos alejarnos al máximo es la apostasía, pues nos haría indignos de glorificar a Dios (Deut. 13:6-9). Así pues, evitemos por completo a los apóstatas y a quienes, afirmando ser cristianos, deshonran a Dios, aunque sean miembros de nuestra familia (1 Cor. 5:11). No ganamos nada intentando refutar las afirmaciones de los apóstatas o de quienes critican a la organización de Jehová. De hecho, ni siquiera estaría bien tratar de enterarnos de sus argumentos —sea que aparezcan en publicaciones escritas, en Internet o en cualquier otro medio—, pues eso pondría en peligro nuestra espiritualidad (Is.5:20; Mat. 7:6). w12 15/5 4:12, 13