Sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años (Gén. 6:3).

Jehová no esperó a que el arca quedara terminada para decidir cuándo caerían las aguas. No dejó abierta la fecha por si la construcción se retrasaba. Más bien, mucho antes de mandarle a Noé que construyera el arca, Dios ya había fijado el momento en que empezaría el Diluvio. ¿Cómo lo sabemos? Por las palabras de Jehová que leemos en el texto de hoy. ¿Estaba indicando con estas palabras el promedio de vida del ser humano? No. Más bien, lo que estaba dictaminando era cuándo intervendría para borrar la maldad de toda la Tierra. Dado que el Diluvio tuvo lugar en el año 2370 antes de nuestra era, es lógico concluir que Dios hizo esta declaración en el 2490. Para entonces, Noé ya tenía 480 años de edad (Gén. 7:6). Y dos décadas más tarde, en el 2470, nació el primero de sus tres hijos (Gén. 5:32). Faltaban unos cien años para que llegara el Diluvio. w12 15/4 4:4, 5