El verdadero conocimiento se hará abundante (Dan. 12:4).

Tras la muerte de los apóstoles, la predicha apostasía del cristianismo verdadero creció y se extendió como el fuego (Hech. 20:28-30; 2 Tes. 2:1-3). Durante los siglos posteriores, “el verdadero conocimiento” no abundó en lo más mínimo. Pero en la década de 1870 un pequeño grupo de cristianos sinceros de Pensilvania (Estados Unidos) se reunieron para estudiar la Biblia con empeño y buscar “el verdadero conocimiento”. Se llamaron a sí mismos Estudiantes de la Biblia, y no estaban entre “los sabios e intelectuales” de quienes Jehová ocultó ese conocimiento, como dijo Jesús (Mat. 11:25). Eran personas humildes que deseaban sinceramente hacer la voluntad de Dios. Con cuidado y profunda meditación, leyeron y comentaron las Escrituras. También compararon los pasajes bíblicos y examinaron los escritos de otras personas que habían emprendido una búsqueda similar. Poco a poco comprendieron verdades que durante siglos habían estado ocultas. w12 15/8 1:3, 4