Un simple azafrán de la llanura costanera soy, un lirio de las llanuras bajas (Cant. de Cant. 2:1).

A estas palabras de la sulamita, el pastor contestó: “Como un lirio entre yerbajo espinoso, así es mi compañera entre las hijas” (Cant. de Cant. 2:2). Está claro que la sulamita y el pastor se querían mucho. Puesto que amaban ante todo a Dios, sus lazos maritales llegarían a ser sumamente fuertes. Tanto es así, que ella le dijo a su enamorado: “Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo; porque el amor es tan fuerte como la muerte, la insistencia en la devoción exclusiva es tan inexorable como el Seol. Sus llamaradas son las llamaradas de un fuego, la llama de Jah [porque procede de él]. Las muchas aguas mismas no pueden extinguir el amor, ni pueden los ríos mismos arrollarlo” (Cant. De Cant. 8:6, 7). Si un siervo de Jehová está pensando en casarse, ¿por qué debería conformarse con un grado menor de compromiso que el expresado en estos versículos? w12 15/5 1:4, 5

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