No tengo conciencia de nada contra mí mismo. Sin embargo, no por esto quedo probado justo, sino que el que me examina es Jehová (1 Cor. 4:4).

Cada miembro de la congregación debe proponerse cultivar un buen espíritu que beneficie a la congregación. Ahora bien, es posible que después de haber meditado y orado veamos que podemos mejorar nuestra actitud personal. Si ese es su caso, examínese a la luz de la Palabra de Dios (Heb. 4:12). Como muestra el texto de hoy, Pablo se esforzaba por dar un buen ejemplo. Si nos esforzamos por guiarnos por la sabiduría de arriba y no tomamos demasiado en serio nuestras opiniones o nuestra “posición”, contribuiremos a que reine un buen espíritu en la congregación. Y si perdonamos a nuestros hermanos y los miramos con buenos ojos, estaremos en paz y armonía con ellos (Filip. 4:8).Entonces, Jehová y Jesús se pondrán muy contentos al ver el espíritu que manifestamos (Filem. 25). w12 15/10 2:16, 17