Hagan discípulos de gente de todas las naciones […]. Y, ¡miren!, estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas (Mat. 28:19, 20).

Imagínese que está en el Paraíso. Todas las mañanas se despierta descansado y ansioso por comenzar el nuevo día. No sufre ningún dolor, pues las enfermedades que una vez tuvo han desaparecido. Todos sus sentidos —vista, oído, olfato, gusto y tacto— funcionan a la perfección. Rebosa de energía, su trabajo lo hace feliz, tiene muchos amigos y vive sin preocupaciones. Esas son las bendiciones de las que podrá disfrutar bajo el Reino de Dios. Cristo Jesús, el Rey nombrado, bendecirá a sus súbditos y los educará en el conocimiento de Jehová. Dios estará con sus siervos leales cuando estos participen en esa futura obra educativa mundial. De hecho, Él y su Hijo han estado con los fieles a lo largo de los siglos. Antes de ascender al cielo, Jesús les aseguró a sus discípulos que estaría con ellos. w12 15/8 1:1, 2

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