Yo voy a ti con el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel, a quien tú has desafiado con escarnio (1 Sam. 17:45).

¿Qué impulsó a David a luchar con Goliat, un gigante de casi 3 metros (9,5 pies) de altura y armado hasta los dientes? (1 Sam.17:4, nota.) ¿Su valor? ¿Su fe en Dios? Es verdad que ambas cualidades tuvieron mucho que ver. Sin embargo, lo que lo motivó de un modo especial fue su respeto a Jehová y a su gran nombre. Indignado, David preguntó: “¿Pues quién es este filisteo incircunciso para que tenga que desafiar con escarnio a las líneas de batalla del Dios vivo?” (1 Sam.17:26). Confiando en el Dios verdadero, derribó al imponente filisteo de una sola pedrada. Tal como en aquella ocasión, David confió en Jehová y tuvo su nombre en la más alta estima a lo largo de toda su vida. De hecho, instó a sus hermanos israelitas: “Jáctense en el santo nombre de él” (1 Crón. 16:8-10). w12 15/11 1:3, 4

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