Ustedes no están en oscuridad, para que aquel día los alcance como alcanzaría a ladrones (1 Tes. 5:4).

El cumplimiento de las profecías bíblicas confirma que pronto ocurrirán sucesos que estremecerán al mundo. ¿Qué nos ayudará a estar alerta? El apóstol Pablo nos exhortó a mantener “los ojos fijos, no en las cosas que se ven, sino en las que no se ven”. En efecto, necesitamos tener presente nuestra esperanza de vivir para siempre, sea en los cielos o en la Tierra. El contexto indica que Pablo escribió estas palabras para animar a los cristianos a pensar en la recompensa que les espera a los fieles. Si se concentraban en ella, podrían afrontar las dificultades y la persecución (2 Cor. 4:8, 9, 16-18; 5:7). El consejo de Pablo encierra un importante principio: para que nuestra esperanza se mantenga firme, debemos mirar más allá de lo que tenemos delante de los ojos y concentrarnos en lo que aún no vemos (Heb. 11:1; 12:1, 2). w12 15/9 1:1, 2