Hallarán refrigerio para sus almas (Mat. 11:29).

Jesús les garantizó a sus discípulos que si se acercaban a él y seguían sus enseñanzas, se sentirían reconfortados, pues su yugo era suave y su carga, ligera. Las personas se sentían cómodas a su lado sin importar su edad o sexo (Mat. 11:30). Jesús se compadeció al ver la triste situación de la gente común de Israel y atendió con amor sus necesidades. Cerca de Jericó se encontró con dos mendigos ciegos, uno de ellos llamado Bartimeo, quienes le pidieron ayuda con insistencia. Pero la multitud los regañó y los mandó callar. Para Jesús habría sido muy fácil ignorar las súplicas de aquellos ciegos. Sin embargo, pidió que se los trajeran y, llevado por la compasión, les devolvió la vista. Como vemos, Jesús imitó a su Padre, Jehová, siendo humilde y compasivo con los más desfavorecidos (Mat. 20:29-34;Mar. 10:46-52). w12 15/11 2:12, 13

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