Lo que se busca en los mayordomos es que al hombre se le halle fiel (1 Cor. 4:2).

Un mayordomo puede tener magníficas cualidades y destrezas, pero ninguna de ellas importará mucho si es irresponsable o desleal a su señor. La fidelidad es imprescindible para hacer bien su labor. De esto podemos estar seguros: si somos fieles, Jehová nos recompensará, pero si no lo somos, sufriremos las consecuencias (Mat. 25:14-18, 23, 26, 28-30). Jesús subrayó las consecuencias de la infidelidad en esta otra parábola: “Cierto hombre era rico y tenía un mayordomo, y este fue acusado ante él de manejar sus bienes en forma despilfarradora. De modo que él lo llamó y le dijo: ‘¿Qué es esto que oigo de ti? Entrega la cuenta de tu mayordomía, porque ya no puedes tener a tu cargo la casa’ ” (Luc. 16:1, 2). Como el mayordomo malgastó los bienes de su amo, este lo despidió. ¡Qué impactante lección para todos nosotros !Nunca seamos negligentes con lo que Jehová nos pide. w12 15/12 2:15-17