Toda autoridad me ha sido dada (Mat. 28:18).

Antes de pecar, Adán y Eva formaban parte de la familia universal de Dios y vivían en paz y armonía con ella. Ellos podían adorar a Jehová, comunicarse personalmente con él y recibir su bendición. Esa relación se vio truncada cuando los seres humanos se dejaron influir por Satanás y se rebelaron contra la soberanía de Jehová. No obstante, el Reino mesiánico está tomando medidas desde el año 1914 para recuperar la unidad y la armonía (Efes. 1:9, 10). Durante el Reinado de Mil Años se harán realidad magníficas “cosas […] que no se ven” todavía (2 Cor. 4:18).A continuación vendrá “el fin”, es decir, la conclusión del Reinado de Mil Años de Cristo (1 Cor. 15:24). ¿Qué sucederá después? Aunque a Jesús se le ha concedido “toda autoridad […] en el cielo y sobre la tierra”, él no tiene la menor intención de usurpar el puesto de Jehová, pues no es ambicioso. Más bien, humildemente le “entrega el reino a su Dios y Padre”, empleando su autoridad y privilegiada posición “ para la gloria de Dios” (Filip. 2:9-11). w12 15/9 2:17, 18