En cuanto al fruto de la justicia, su semilla se siembra en condiciones pacíficas para los que están haciendo la paz (Sant. 3:18).

No podremos actuar con justicia si no mantenemos la paz. Nuestro crecimiento espiritual se verá estorbado si tenemos rasgos de personalidad que puedan perturbar la paz con nuestros hermanos. Si perdonamos sin demora y procuramos el bienestar de otros, fomentaremos un ambiente que producirá auténtica prosperidad. Además, las “dádivas en [forma de] hombres” pueden tener un poderoso efecto unificador. Su propósito es ayudarnos a “alcanzar la unidad en la fe” (Efes. 4:8, 13). Cuando los ancianos nos acompañan en nuestro servicio sagrado y ofrecen comentarios perspicaces basados en la Palabra de Dios, nos ayudan a seguir vistiéndonos de la nueva personalidad (Efes. 4:22-24). ¿Vemos que sus consejos son parte de la preparación que Jehová nos da para vivir en el nuevo mundo como súbditos de su Hijo? Ancianos, ¿procuran corregir a los hermanos teniendo presente ese objetivo? (Gál. 6:1.) w12 15/7 4:10-12

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