Ustedes no quieren irse también, ¿verdad? (Juan 6:67.)

Pedro contestó la pregunta de Jesús con estas palabras: “Señor, ¿a quién nos iremos? Tú tienes dichos de vida eterna; y nosotros hemos creído y llegado a conocer que tú eres el Santo de Dios” (Juan 6:68, 69). ¿Acaso Pedro comprendió todo lo que Jesús acababa de decir sobre su venidero sacrificio? (Juan 6:53-60.) Lo más probable es que no. Pero estaba decidido a ser leal al Hijo ungido de Dios. Pedro no pensó que Jesús estaba equivocado y que con el tiempo se retractaría. Más bien, reconoció humildemente que Jesús tenía “dichos de vida eterna”. Pues bien, ¿cómo reaccionamos nosotros cuando en las publicaciones del “mayordomo fiel” hallamos algo que no comprendemos bien o que no concuerda con nuestro punto de vista? Deberíamos procurar entenderlo en vez de dar por sentado que con el tiempo cambiará y se ajustará a nuestra opinión (Luc. 12:42). w12 15/4 2:10, 11

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