Hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo (2 Ped. 1:21).

Unos 40 hombres escribieron la Biblia a lo largo de mil seiscientos diez años, desde el 1513 antes de nuestra era hasta el 98 de nuestra era. El verbo griego que aquí se vierte “llevados” tiene el sentido de “llevar de un lado a otro” y puede traducirse “movidos, impulsados”. Hechos 27:15 lo emplea para describir un barco al que el viento arrastró, o condujo, en cierta dirección. Los profetas y los escritores bíblicos fueron “llevados por espíritu santo” en el sentido de que, mediante su fuerza activa, Dios se comunicó con ellos, los impulsó y los guio. Por eso, no transmitieron sus propias ideas, sino los pensamientos divinos. A veces ni siquiera sabían el significado de lo que estaban prediciendo o escribiendo (Dan. 12:8, 9). No hay duda de que “toda Escritura es inspirada de Dios” y está libre de opiniones humanas (2 Tim. 3:16). w12 15/6 4:3