Demas me ha abandonado (2 Tim. 4:10).

El sistema de Satanás está concebido para mantenernos absortos en intereses personales y asuntos que carecen de importancia (1 Ped. 5:8; 1 Juan 2:15-17). Algunos que antes daban prioridad al servicio de Jehová han perdido de vista la urgencia de los tiempos. Eso fue lo que le ocurrió a un cristiano del siglo primero llamado Demas. Aunque era uno de los colaboradores de Pablo, se dejó distraer por este sistema de cosas alejado de Dios. En vez de permanecer junto al apóstol para fortalecerlo en un período especialmente difícil, lo abandonó (File. 23, 24). Para no perder el sentido de urgencia, todo cristiano debe resistir el deseo de sacarle mayor partido a esta vida. Tiene que esforzarse por “asirse firmemente de la vida que realmente [es vida]” (1 Tim. 6:18, 19). Como bien sabemos, bajo el Reino de Dios dispondremos de toda la eternidad para participar en actividades interesantes. Pero la oportunidad que tenemos ahora de ayudar al prójimo a sobrevivir al Armagedón no se repetirá. w12 15/3 2:11, 12