Cualquier cosa que estén haciendo, trabajen en ello de toda alma como para Jehová, y no para los hombres (Col. 3:23).

Si nos hemos dedicado a Jehová o pensamos hacerlo dentro de poco, es importante enfocar las actividades diarias con la debida actitud. Somos cristianos las veinticuatro horas del día y debemos aplicar los principios bíblicos en todos los campos de la vida. Las actividades cotidianas no forman parte del servicio sagrado que prestamos los cristianos. Sin embargo, Pablo nos exhorta a realizarlas “de toda alma como para Jehová”, lo cual debería ponernos a reflexionar sobre todos los aspectos de la vida. Por ejemplo, hacemos bien en preguntarnos: “¿Es siempre digna mi conducta y mi ropa? ¿O a veces me daría vergüenza identificarme como testigo de Jehová, sea por mi comportamiento o por mi aspecto?”. ¡Qué triste si fuera ese el caso! Los siervos de Dios no queremos nunca dejar en mal lugar su nombre (Isa. 43:10; 2 Cor. 6:3, 4, 9). w12 15/1 4:4, 5