Te elogiaré en la congregación grande (Sal. 35:18).

El salmista no se retenía de alabar a Jehová mientras estaba con otros siervos de Dios. ¿Y nosotros? Cuando estamos con los hermanos en nuestras reuniones semanales —como el Estudio de La Atalaya—, podemos demostrar un buen espíritu ofreciendo comentarios y expresiones de fe. ¿Aprovechamos el honor de participar en ellas? ¿Nos preparamos bien y hacemos comentarios bien pensados? Si somos cabezas de familia, ¿ayudamos a nuestros hijos a preparar comentarios y los animamos a ofrecerlos en sus propias palabras? En otro salmo, David da a entender que nuestra forma de cantar es un buen reflejo de nuestra firmeza y constancia (Sal. 57:7). Las reuniones nos brindan la oportunidad de cantarle a Jehová con un corazón constante, resuelto a servirle. Tengamos la misma actitud que David, quien escribió: “Cantaré a Jehová durante toda mi vida; […] produciré melodía a mi Dios mientras yo sea” (Sal. 104:33). w12 15/2 3:3, 4