Predica la palabra, ocúpate en ello urgentemente en tiempo favorable, en tiempo dificultoso; censura, corrige, exhorta, con toda gran paciencia y arte de enseñar (2 Tim. 4:2).

La exhortación de ocuparnos urgentemente en nuestro ministerio no tiene el objetivo de abrumarnos. Sin embargo, la predicación debe ocupar un lugar prioritario en nuestra vida. El ejemplo de un pequeño grupo de Estudiantes de la Biblia que antes de 1914 inició una campaña de predicación de las buenas nuevas ilustra lo que significa tener un sentido de urgencia. Aunque apenas eran unos pocos miles, comprendieron la urgencia de los tiempos y se pusieron a predicar el Reino con entusiasmo. Publicaban sermones en cientos de periódicos y presentaban un programa de diapositivas a color y de imágenes en movimiento titulado “Foto-Drama de la Creación”. De ese modo llevaron las buenas nuevas a millones de personas. Si no hubieran tenido ese sentido de urgencia, ¿cuántos de nosotros habríamos oído el mensaje del Reino? (Sal. 119:60.) w12 15/3 2:9, 10

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