Su corazón no resultó completo para con Jehová (1 Rey. 11:4).

¿Demostraremos con nuestra conducta que hemos aprendido de los errores de Salomón? (1 Rey. 11:1-6.) Una hermana tal vez trate de encontrar alguna justificación para tener relaciones románticas con un no creyente, dejando a un lado las claras instrucciones divinas de “casarse […] solo en el Señor” (1 Cor. 7:39). Otros quizás participen en asociaciones y equipos deportivos fuera de horas de clase, declaren menos ingresos o mientan cuando deberían revelar acciones que les den vergüenza. El punto es que todos podríamos caer en el error de buscar pretextos para no cumplir con los mandatos de Dios, tal como seguramente hizo Salomón. Aunque había desoído las instrucciones de Dios, no leemos que él lo rechazara enseguida como rey ni que lo disciplinara con severidad. La Biblia relata que Salomón recibió la sabiduría que había solicitado, así como abundantes riquezas (1 Rey. 3:10-13). Y es que Jehová comprende que estamos formados del polvo y somos imperfectos (Sal. 103:10, 13, 14). Pero nuestros actos siempre tienen consecuencias, sea que vengan inmediatamente o con el tiempo. w11 15/12 1:10, 14, 15