[Insta] a las mujeres de más edad como a madres, a las de menos edad como a hermanas (1 Tim. 5:1, 2).

Job nos dejó un excelente ejemplo, pues siempre respetó la dignidad de las mujeres, y sobre todo la de su esposa. Así lo demostró al hacer un esfuerzo consciente por no mirar con deseo a nadie más (Job 31:1). Quien trata con seriedad a sus hermanos y hermanas evita coquetear y nunca hace nada que pueda incomodarlos. En particular, los siervos de Dios que entablan una relación con miras a casarse deben respetar la dignidad de su pareja. El cristiano serio jamás jugaría con las emociones de otros (Pro. 12:22). Algo que también debemos tomar muy en serio es la función que Dios le ha asignado a cada miembro de la familia. Por ejemplo, la industria del entretenimiento ha convertido la figura paterna en una mera caricatura que nadie respeta. En cambio, las Escrituras señalan que el marido tiene una gran responsabilidad como “cabeza de su esposa” (Efe. 5:23; 1 Cor. 11:3). w11 15/4 1:15, 16