Tengo vivo interés en declararles las buenas nuevas también a ustedes (Rom. 1:15).

Un buen cirujano debe centrar toda su atención en su trabajo ya que hay vidas en juego. En el caso del ministerio cristiano, el sentido de urgencia nos hace concentrarnos en nuestra labor, pensando en qué temas, preguntas o información interesarán a la gente. Además, nos impulsa a adaptar nuestro horario para visitar a las personas cuando estén más dispuestas a recibirnos (1 Tim. 4:16). Si tenemos sentido de urgencia, eso se reflejará en nuestro orden de prioridades (Gén. 19:15). Por ejemplo, imagínese que, tras recibir los resultados de unos análisis, su médico lo llamara a la consulta y le comunicara con toda franqueza: “Mire, su situación es urgente. Tiene un mes como mucho para hacer algo respecto a su enfermedad”. Es obvio que no saldría corriendo de la consulta como un bombero que va a apagar un incendio. Más bien, escucharía los consejos del médico, se iría a casa y pensaría seriamente en cuáles serán sus prioridades. w12 15/3 2:7, 8