Sé animoso y muy fuerte […], Jehová tu Dios está contigo (Jos. 1:7-9).

Al pensar en la valentía, es probable que nos venga a la mente alguien enérgico, intrépido, incluso heroico. Pero a veces el valor ha de manifestarse de modos más sutiles, sobre todo en situaciones cotidianas que ponen a prueba nuestra lealtad. Algunos personajes de la Biblia demostraron gran coraje en medio de circunstancias extremas. Por ejemplo, hacía falta valor para ser testigo de Jehová entre la gente depravada que vivía antes del Diluvio. Ese fue el caso de Enoc, “el séptimo en línea desde Adán”, quien proclamó audazmente esta profecía: “¡Miren! Jehová vino con sus santas miríadas, para ejecutar juicio contra todos, y para probar la culpabilidad de todos los impíos respecto a todos sus hechos impíos que hicieron impíamente, y respecto de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos hablaron contra él” (Jud. 14, 15). Tan seguro era el cumplimiento de esta profecía que Enoc la pronunció como si ya se hubiera realizado. Y así sucedió: la humanidad alejada de Dios pereció en el diluvio universal. w12 15/2 2:1-3