El altar de cobre que Bezalel […] había hecho había sido puesto delante del tabernáculo de Jehová (2 Cró. 1:5).

Es significativo que estos humildes artistas, a diferencia de los actuales, no se preocuparon por firmar su obra, pues su deseo era que Jehová recibiera todo el reconocimiento (Éxo. 36:1, 2). Hoy día también hay quienes realizan a favor de sus hermanos tareas difíciles que requieren formación especializada, como construir edificios, imprimir publicaciones, organizar asambleas, coordinar operaciones de socorro y explicarles a los médicos nuestra postura bíblica sobre la sangre. Normalmente estas obras las hacen voluntarios sin una gran experiencia. Aun así, gracias al espíritu santo, llevan su trabajo a buen puerto. ¿Qué puede decirse de nosotros? ¿Dudamos en aceptar alguna labor en la organización pensando que otros cristianos están mejor preparados? Si así es, recordemos que el espíritu santo puede potenciar nuestras habilidades y capacitarnos para desempeñar cualquier misión que recibamos de Jehová. w11 15/12 3:7, 8