Los que hacen uso del mundo [sean] como los que no lo usan a plenitud (1 Cor. 7:31).

El siervo de Dios que se mantiene alerta no usa el mundo a plenitud en lo referente a los estudios superiores. Mucha gente los considera indispensables para obtener prestigio y prosperidad. Sin embargo, nosotros vivimos como residentes temporales y perseguimos otros objetivos. No tenemos “la mente puesta en cosas encumbradas” (Rom. 12:16; Jer. 45:5). Somos discípulos de Cristo, y por eso hacemos caso de su advertencia: “Mantengan abiertos los ojos y guárdense de toda suerte de codicia, porque hasta cuando uno tiene en abundancia, su vida no resulta de las cosas que posee” (Luc. 12:15). Si eres un cristiano joven, trázate metas espirituales. Te animamos a no buscar más formación de la que precises para cubrir tus necesidades básicas. Lo principal es que te prepares para servir a Jehová “con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente” (Luc. 10:27). De este modo podrás ser “rico para con Dios” (Luc. 12:21; Mat. 6:19-21). w11 15/11 3:10, 11

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