Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Tu espíritu es bueno; que me guíe (Sal. 143:10).

¿Cuál es la verdadera naturaleza del espíritu santo? La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias) aclara en una nota a Génesis 1:2: “Además de traducirse ‘espíritu’, [el término hebreo] rú·aj también se traduce ‘viento’ y mediante otras palabras que denotan una fuerza activa invisible” (compárese con las notas a Génesis 3:8 y 8:1). Al igual que el aire es invisible pero tiene poder, el espíritu santo no se ve —pues es impersonal e inmaterial—, pero se pueden percibir sus efectos. Se trata de la energía que Dios proyecta y que aplica a las personas o las cosas para llevar a cabo su voluntad. Sin duda, Jehová puede usar su espíritu para guiarnos en la vida. Eso es lo que le prometió a David: “Te haré tener perspicacia, y te instruiré en el camino en que debes ir” (Sal. 32:8). ¿Deseaba el salmista recibir la dirección de Jehová? Sí, pues le suplicó las palabras del texto de hoy. Nosotros deberíamos demostrar el mismo deseo y disposición de ser guiados por el espíritu santo. w11 15/12 2:5, 6