Sigan […] buscando primero […] la justicia de Dios (Mat. 6:33).

Cuando hemos de determinar si algo está bien o mal, nos guiamos por lo que dice Jehová, y no por lo que opinan los hombres (Isa. 55:8, 9). Pongamos un ejemplo. Antes de estudiar la Biblia, algunas personas cultivaban o vendían tabaco, fabricaban o vendían armas de guerra o se dedicaban a la instrucción militar. Sin embargo, al aprender la verdad, muchos decidieron cambiar de ocupación y pudieron bautizarse (Isa. 2:4; 2 Cor. 7:1; Gál. 5:14). Jesús dijo a sus discípulos: “Si tienen fe del tamaño de un grano de mostaza, dirán a esta montaña: ‘Transfiérete de aquí allá’, y se transferirá, y nada les será imposible” (Mat. 17:20). En armonía con estas palabras, todos deberíamos preguntarnos: “¿Seguiría yo buscando primero la justicia de Dios aunque ello significara pasar por ciertas dificultades?”. Si no estamos seguros de que seríamos capaces de hacerlo, ¿por qué no les pedimos a otros hermanos que nos cuenten cómo los ha ayudado Jehová? Seguro que sus testimonios fortalecen nuestra fe. w11 15/9 2:10, 12